martes, 2 de marzo de 2010

DE DRAGONES Y DE HOMBRES









DE DRAGONES Y DE HOMBRES

De dragones y de hombres
Fuego y honor unidos
Encuentros y batallas
Esparcidos por los montes
Se encuentran restos
Allá por el horizonte
Viste el ver de,
Otro color
Su aroma, sabor a hierro
La tierra llora
Y no es consuelo
Que venza la fuerza
O que gane el miedo
Y es allí,
Donde los corazones
No quedaron
Amarrados a una historia
Sin ninguna victoria.










sábado, 28 de noviembre de 2009

El Frío Tacto


El Frío tacto
Tras un día agotador, Mariana se mete en la cama. Hoy no se ha tomado sus pastillas para dormir. Hoy, no la hacen falta. El sueño no se hace esperar. Sin darse cuenta siquiera, su mente comienza a soñar.

Es tanto el cansancio que arrastraba, la hace quedarse dormida boca arriba. No tiene ni fuerza su cuerpo para girar en la cama. Ella, tan acostumbrada a dormir de lado o boca abajo, ahora eso no importa. Su mente ya ha empezado a viajar y lo ha hecho a otro plano, a otra dimensión. No se trata de un sueño normal, esta vez es mucho más real.

El viaje astral ha comenzado. Mariana vuela por encima de un mar, es oscuro y enorme. Las nubes mojan con su humedad la cara, una sensación muy refrescante. Siente también el viento acariciando su cuerpo y jugando con su camisón, que golpea contra su piel. Es un avance rápido, siendo casi incapaz de abrir sus ojos en su avance para poder mirar hacía donde se dirige. Sólo consigue observar el mar y ver su reflejo en las profundas aguas. Es entonces cuando se da cuenta de que no está sola. Hay algo más, vigilándola.

Ahora ya no quiere parar, todo lo contrarío. Si pudiese controlar la velocidad, la aumentaría para poder alejarse. No sabe que es, pero lo siente. Su propio sentido de supervivencia la indica que hay un peligro. Si pudiese parar el viaje, si pudiese despertar...no, no puede. Tiene que sobrevolar toda esa agua oscura, que ya no la huele a mar. Ahora, la nota viscosa. El olor fuerte que se desprende de ella y aquella cosa que viaja a su misma velocidad, oculta por debajo. Mejor, mejor no ver que es. Mariana no quiere saber que es eso.

Cuando mira hacía delante, se alegra al ver que hay tierra. Se trata de una isla. Parece pequeña desde su posición. Eso ahora la da igual, ella tiene que llegar y tocar la tierra con los pies. Es una forma que piensa para liberarse de lo que se esconde en las profundas aguas fétidas. Ya queda poco para llegar, y eso la alegra.

De repente, siente mucho frío en los pies. La velocidad disminuye, ya no va tan rápido como antes. Unos dedos la agarran por el tobillo, pero no tienen forma de mano o así lo siente. No quiere mirar, aunque tiene que hacerlo. Hay que continuar, no se puede quedar parada allí o caerá a esa especie de agua.

Bajando su cabeza para mirar por debajo de su cuerpo y es entonces cuando lo ve. Ahora ya es consciente de la forma del ser. Aquello tira de ella y la va bajando poco a poco, entonces Mariana grita y lo hace tan fuerte que se despierta.

Se encuentra en su cama. Se siente feliz por haber podido salir del sueño y encontrarse ahora en la realidad. Tranquila y confiada se arropa para volver a dormirse de nuevo. En la cama, a los pies, algo se ha sentado. No es pesado. Ella nota que hay algo. Siente el frío que penetra por el edredón y va descendiendo hasta llegar a los pies. Ahora no hay duda, algo la está tocando sus tobillos. Algo que se mueve y moja la ropa de la cama, algo que tiene un tacto muy pegajoso...

domingo, 30 de agosto de 2009

El Pescador...





Grito ahogado en la garganta 
Que lucha por ser escuchado 
No hay más palabras hermano 
 Quieres permanecer dormido
 Por pensar que eres reconocido 
Sin abrir los ojos, no paras de soñar
 Te piensas estimado 
Sueñas,
 ¿Despierto o dormido? 
No hay más ¿No ves? 
 Sus manos tejen los hilos 
De los que se dejan caer 
Por su propia avaricia,
 En la red
Sueñas con aves oscuras
 Que te quieren absorber
 No te das cuenta 
La historia se repite 
Una y otra vez
 El pescador 
vive del pez



miércoles, 3 de diciembre de 2008

Son los recuerdos

Sintiendo que tus manos
 ya no alcanzan
A tocar las esperadas estrellas
Qué un buen día
 te brindaron
Aquellos brillantes ojos
La desesperanza aparece 
Creando su espacio perfecto
Dentro de un pequeño vacío
Guardado en tú interior
Oh, agujero invisible
Oh, golpe perfecto
Ya que las pruebas
De su existencia
Tan sólo son los recuerdos.
 

NEPHERBLUE 

viernes, 28 de noviembre de 2008


Aquel hombre en la estación

Las largas líneas
Que retardan el viaje
Siembran de humo
Los caminos polvorientos
Dibujando extrañas formas
Aquel hombre en la estación
Que tiritaba
Contempla con desencanto
A los que allí se encuentran
Pasea por la ciudad
Con el frío de las calles
Ausente de ser el protagonista
De estos versos
A ese perdido hombre
Que va sin rumbo
A una pequeña estación
De una ciudad de Lugo
Alimentando su sed
Con aquello que
Encuentra en el camino
Imaginando escapar en un tren
Se calienta brevemente
Con la estufa de aceite
Colocada en la pared
De la pequeña estación
Eludiendo por un momento
Al gélido y húmedo tiempo

El canto de las Sirenas

Te gusta el canto suave
de las sirenas
varadas entre las rocas
esperando tú muerte,
suerte para ti es
que las olas
apenas te mecen.
Yo espero cual gorrión
apostado en una rama
que el frío y la noche
hagan su llegada.
Observo y callo
quieto permanezco
a que la vieja parca
que susurra entre las sabanas,
haga su entrada triunfal
en la pequeña estancia
de un antiguo hospital,
para arrastrar las almas
de los que allí descansan.
Mente atormentada
que aparenta templanza
encontrándose en el umbral
a un viejo que se desangra.
Manchas rojas en las sabanas
paredes y suelos,
delatan con crueldad
el presagio de los duelos,
y es por ello, que se actúa
con rapidez y consuelo
de arreglar
todo el desarreglo.
Lagrimas de cristal
se congelan con el tiempo.

sábado, 19 de julio de 2008

Con La Luna Llena


Una luna resplandeciente y llena brillando en el cielo. Sus manos temblando bajo los guantes aterciopelados. El frío se hace notar aún con ellos. Colocando su abrigo, salio cerrando la puerta. Esa maldita carta escrita por él, no podía dar crédito a lo que en ella leyó. Malas noticias si, aún así nunca llegaría a quitarse aquello que más quería…su vida.Todos los renglones aparecían como en fotogramas de una película en su cabeza. Comenzó a caminar primero despacio, haciendo más y más rápida su marcha para entrar en calor. Iba sin dirección determinada, andando hasta dónde sus pies la llevaran. No quería pensar en él y no podía dejar de hacerlo. Todos creen que realmente lo has hecho – diciéndose para si. Es increíble lo que a una persona la puede llevar hasta una situación límite, un crimen contra sí mismo. Unas imágenes aparecieron en su cabeza de cuando era niña, el cuerpo de una mujer precipitándose al vacío desde un noveno piso. El cuerpo parece como un muñeco mientras cae desde lo alto. Sin embargo, no es suficiente altura para morir en el acto, el cuerpo al chocar contra el suelo sufre si no te rompes el cuello al caer. Y en estado de inconsciencia dicen que se escucha todo lo que se tiene alrededor. Si es horrible verlo, imagina padecerlo. La señora en la caída, casi mata al jardinero que en esos mismos momentos se encontraba cuidando el jardín. En un acto reflejo le dio tiempo a retirarse y contemplar sin poder moverse después el cuerpo de la señora en el mismo jardín, que hasta hace poco tiempo había terminado de podar. Todos los que lo pudieron contemplar en ese momento, se acercaron al lugar para contemplar sin poder hacer nada más que llamar a una ambulancia y a un cura que por allí pasaba. Le pidieron al padre que la diera la extrema unción y este no lo hizo, alegando que podía tratarse de un suicidio. El verde fue cubriéndose mientras de un color rojo oscuro, algo espeso. La vida de esa señora la iba abandonando por momentos sin poder remediarlo ninguno de los presentes. Aquella señora quedo grabada en mi mente. Y ahora esto, unas tristes líneas intentando explicar unos motivos. Ni siquiera se puede distinguir tú letra en ellos. Parece estar escrita por otra persona. No puedo creer que lo hicieras. No puedo creer que desaparecieras. Que ya no existas entre los vivos. Una vez se canso de andar, se sentó en un banco. Había llegado al parque. Los pies la dolían de andar y del frío. Mientras su cuerpo necesita calor, su cabeza solo piensa en aquello que la atormenta. El daño que la produce la perdida de Eduard, todo aquello que no le dijo por no atreverse. Ahora ya es tarde para eso. Mirando el suelo, mientras sus ojos se cubrían de lágrimas que la dolían por el frío al caer por sus mejillas, se levanto para marcharse y regresar a su casa. La sensación de que algo la seguía era cada vez mayor. Iba acelerando el paso, ahora con miedo, mirando de vez en cuando por si había alguien tras de ella. No vio a nadie. Ninguna persona. Su paso por la calle, iba dejando huellas tras de si en la nieve. Unas pequeñas huellas de sus pies, eran como remarcadas por algo más grande. Algo que la siguió desde el parque hasta su casa. Algo que no solo entro en ella sin ser invitado. Algo que se quedo esa noche visitando sus sueños…